Monthly Archives: November 2014

Niñas que no quieren ser princesas.

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¿Sabeis? Yo no era la típica niña que jugaba con muñecas, la que le cojia los tacones a su madre, no era la tipica niña que quería que su madre le pintara, ni jugaba a ser profesora con sus muñecos, no. No lo era. No era esa niña que soñaba ser princesa.
Yo era de esas que salia a la calle a jugar al fútbol con los chicos, esa que jugaba con su hermano a los coches, la que se pasaba la tarde jugando a juegos de acción con su hermano, esa a la que no le gustaba el rosa y que cuando me pintaba la cara era de spirderman o batman.
Y es que nunca he sido una chica afeminada, pero ¿significa eso que no cumplo el buen perfil de una chica?
Yo creo que esos tópicos ya están pasados de moda, que perfectamente un chico puede llevar algo rosa, jugar a ser profesor con sus muñecos o soñar con ser principe.
Puede que a mi de pequeña me confundieran con un chico, pero ¿sabeis? Aquí quien lo tiene que tener claro soy yo, y soy una chica a la que no le gusta el rosa, los castillos de princesa y las muñecas, y a quien no le guste, que no mire.

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Uno no se da cuenta de lo que tienen, hasta que lo pierden.

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Hay veces que te cansas de ser fuerte o simplemente de aparentar ser feliz, te cansas  de reír cuando en realidad quieres llorar, de levantarte después de tantas caídas, de sonreír cuando no tienes ganas.

Es entonces cuando te planteas si estás haciendo las cosas bien, revisas tods tu vida paso por paso hasta que das con tu error.
Todas las personas se levantan por un motivo, yo perdí mi motivo, le perdí a él, y con el todo los momentos.
Que las cosas no volverán a ser como antes, ya no, nunca, jamás.
Entonces piensas en esa persona, el motivo para levantarse, para acostarse, para sonreír, con él eras especial, él te hacia sentir especial.
Esa persona por la que quieres ser mejor persona, esa persona por la que estás dispuesta a cambiar, a dar la vida.
Entonces, te das cuenta de que cada momento no lo puedes volver a repetir, que cada tarde, cada momento y cada instante lo acabas de perder.
Te das cuenta de que cada persona tiene un motivo por el que vivir y que tú has perdido el tuyo, pero tú eres de las que no te rindes, de las que no se cansan de ser fuertes.
Tú has perdido tu motivo pero él también.
Él no sabia que tus buenas noches era lo que le faltaban para dormir.
Mi abuela me dijo una vez : ” Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde”

Yo lo entendí en cuanto lo perdí, pero él lo está entiendo ahora.