Monthly Archives: January 2015

El café solo.

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Salía como todas las mañanas, a la hora del descanso del trabajo a tomar su cafe, solo, siempre iba solo, le encantaba estar solo, él y sus pensamientos.
Se acaba el descanso, paga la cuenta y vuelve a la rutina, siempre la misma historia, siempre igual, nunca cambiaba nada, se tomaba el cafe solo y volvía a su despacho.
Toc, toc….
– Adelante.
– Jefe, le presento a Laura, es la chica que viene por el puesto de trabajo, ya sabe, el de contable.
– Hola, laura, siéntese, siéntese.
– Y dime. ¿Por qué quieres trabajar aquí?
– Pues…
-¡Uy! Perdona, ¡qué descortés! ¿Quiere un café, o algo para tomar?
– Venga, vale un café.
Él se levanta y enciende la máquina.
– Pues… No va, ¿ Bajamos al bar?
– ¡Claro!
Le encantaba el café solo, hasta que lo encontró acompañado, y se hizo adicto a él por el resto de su vida.

Eclipse

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Él alumbraba todos los caminos de su vida, ella permanecía en el silencio de la oscuridad.
Él daba cobijo a todo el que se lo pedía, ella siempre fué muy fría.
Él despertaba cada mañana con una sonrisa, ella despertaba en el mundo de la noche siempre de la misma forma.
Él le gustaba a todos, ella no le gustaba a nadie.
Él hacía que los pájaros cantasen, ella conseguía que todo permaneciera en silencio.
Él siempre se sentía libre, ella, limitada, como en una jaula.
Él siempre estaba solo, a ella le acompañaban las estrellas.
Y entonces, él ; el sol, y ella ; la luna, quedaron para verse, juntos, en el eclipse.

En sueños.

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Se abrió la puerta en aquel bar, él la siguió con la mirada, cada paso que había recorrido, era un latido más intenso en su corazón.
Ella ya le había echado el ojo, y sus amigas lo habían notado, se muerde el labio, y lo sigue mirando, cada vez aue gesticula, que habla con sus amigos, cada segundo que pasa su corazón late más fuerte.
Su pelo, esos ojos, marrones pero que te cautiban, esa sonrisa que hace que no puedas parar de mirarle, entonces ella mira, y se sonroja.
Él agacha la vista y sonríe. “Me ha pillado”-piensa.
Ella cada vez lo mira más, su pelo, esos ojos marrones pero que te cautiban, esa sonrisa que hace que no puedas parar de mirarle, entonces él la mira y se sonroja.
Ella agacha la vista y sonríe.
“Me ha pillado”- piensa.
Y los dos cuando juntan sus miradas se paran un instante.
“Su cara. Su sonrisa. Su mirada.
Entonces recordó: ya se habián visto antes. Cada noche. La mujer de sus sueños.”- piensa él.

Su cara. Su sonrisa. Su mirada.
Entonces recordó: ya se habián visto antes. Cada noche. El hombre de sus sueños.”- piensa ella

Ya no está aqui.

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Se oyen sollozos en el fondo, María intrigada, va poco a poco a ver de donde viene ese ruido.
Se asoma a la clase de segundo de la eso y no ve nada, sigue visitando ese hueco que hay en el pasillo, donde de normal se pone la gente para no bajar al patio, pero nada, no ve nada, y por último abre el baño.
-¡Marta! ¿Qué te pasa?
– Me regaló un libro de cuentos para que lo leyera cuando él no estuviera.
-Y, entonces, ¿Por qué lloras?
– Lo voy a comenzar

Hasta el último segundo.

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-Laura, ¿me ayudas a conseguir la lista?
– ¿Qué lista?
Se pone la mano en el bolsillo, saca un papel un poco arrugado, en el título se podía leer: “Cosas que hacer antes de morirme”
– ¿Y por qué quieres hacer esto ahora?
– No hay tiempo para preguntas, ¿me ayudas o no?
-¿ Qué es lo primero que hay en la lista?
– Dar la vuelta al mundo.
– Y ¿a qué esperas? ¡Vamos!
Se van corriendo, él la sigue a ella, no sabe donde lo lleva, solo sabe que tiene que dar la vuelta al mundo. Ella sonríe, él también lo hace. De pronto se paran, se encuentran en la plaza del pueblo, donde en el medio hay una estatua que en el pico tiene una bola del mundo.
– ¿A qué esperas? ¡Vamos!
Se cojen de la mano y le dan la vuelta al mundo, rodean la estatua, ella feliz y él divertido.
– ¿Qué es lo segundo?
– Volar
Los dos se quedan parados, ella pensando, él esperando su respuesta.
– ¡Ya esta! ¡Corre, sígueme!
La sigue hasta que llegan hasta un barranco a las afueras de la ciudad, y entonces ella se para.
– ¿Estás preparado?
– Estoy preparado
Se ponen el arnés de seguridad, los cascos también los llevan, miran hacia abajo vacilantes, habra unos 70 metros.
– Laura
-¿Qué?
– Dame la mano.
Tres, dos, uno…Saltan al vacío, los dos juntos, cojidos de la mano.
– ¡Ha sido alucinante! No sabía que en este barranco hacian puenting.
– ¡Pues ya lo sabes! ¿El tercero?
-Fumar
La chica sonríe, él siente vergüenza. Están en pleno hinvierno, hace mucho frío y pareze que dentro de unos días nevara.
-¡Sopla!
– ¿Qué sople?
– Sí, igual que cuando quieres empañar el cristal.
Él asiente y sopla, entonces, echa humo por la boca a causa del frío. Los dos ríen ha carcajadas.
– ¿Cuál es el cuarto?
– ¿El cuarto? Ese no hace falta…
– Venga va, hay que hacerlos todos.
– El cuarto y el último es, dar mi primer beso.
Ella agacha la cabeza, él no sabe donde mirar, ella aparta el pelo de su espalda y él no sabe que hacer ya, pero de repente ella da un paso al frente, él levanta la vista, sus miradas se cruzan, y entonces sucede, se juntan sus labios, ya se han cumplido todos sus encargos.
Nadie dice nada, y de repente él musita un Gracias…
– De nada, para eso estamos los amigos. ¿Pero por qué lo querías hacer hoy si o si?
– Mañana dono mi corazón, me he echo donante de órganos y le doy a un niño de mi edad el corazón, él lo necesita más que yo.
Ella se queda callada, sin saber que hacer ni que decir.
– ¿No vas a decir nada al respecto?
– No conozco persona más viva que la que sabe que se muere.

Abuelo

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Abuelo, yo te prometo que cuidaré de tí hasta el último día que pueda hacerlo, yo te prometo que te escucharé cuando nadie quiera hacerlo, yo te prometo que no te trataré como a un niño sino que dejaré que me trates tu a mi como la niña que soy, yo te prometo que cuando no puedas hacer algo te ayudaré a intentarlo, yo te prometo que no me enfadaré cuando te equiboques de nombre, te prometo ayudarte a recordar las cosas cuando se te olviden.
Yo te prometo ayudarte a alcanzar tus sueños, y por supuesto, vivirlos contigo. Yo te prometo mi mejor sonrisa, el mejor de mis abrazos.
Yo te prometo que nunca te aburrirás a mi lado, yo te prometo que siempre te diré que puedes cuando los demás te digan que no, yo te prometo enseñarte, yo te prometo apoyarte en todo lo que quieras, yo te prometo reír aunque sea un chiste malo, te prometo guiñarte un ojo cuando solo tú y yo sepamos de que estamos hablando, yo te prometo mi mejor beso en tu mejilla.
Yo te prometo que me sentaré contigo a ver la tele, que te ayudaré con los planes de futuro, te prometo que daremos un paseo por el pueblo, que te ayudaré a vestirte.
Yo te prometo que cuando te caigas estaré ahí para levantarte, te prometo que cuando me digas pequeña yo te dire grande, te prometo que te ayudaré a no tropezar en la misma piedra, yo te prometo que ge cojeré de la mano cuando sea un camino difícil, yo te prometo viajaré contigo hasta el fin del mundo, te prometo que veremos juntos el amanecer, yo te prometo que nunca, nunca te soltaré la mano.
Y tú, solo debes prometerme que serás fuerte.

Porque son los pequeños detalles los que marcan la diferencia.

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Queridos reyes magos…

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Queridos reyes magos:
No os voy a pedir por mí este año, ni por los pobres, ni por la paz en el mundo… Eso son cosas que tenemos que arreglar nosotros.
Todas las mañanas cuando me levanto y salgo a la calle, me deprimo, no hay gente sonriendo, mo hay gente feliz, no hay gente que ayuda a los demás, no hay gente que mire por los demás y no por él mismo.
Por eso este año te pido sonrisas, sonrisas en los peores momentos, sonrisas que te cambian el día, sonrisas que cambien el mundo.
Yo ya tengo la mía, pero los demás, sobretodo los adultos la han perdido, por favor llevarle a ellos sonrisas, las necesitan más que yo.

A la Espera

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Riiiing, riiiiiing.
-¿Diga?
-¡Qué me pongo! He quedado con él, no se qué ponerme…
-Voy hacia allí, enseguida.

Mientras ella se miraba en el espejo, probandose cada uno de los conjuntos de su armario, pero ninguno le convencía.
Queria impresionarle, que viera a esa mujer que ella ve cada día en el espejo, quería enamorarle.
Llaman a la puerta.

-¡Ya voy!
-¡Hola!
-¡No se que ponerme!
-Espera, no tan rápido señorita, ¡cuenta! ¡Cuenta!
– Vale, hoy me lo he encontrado esperando al autobús, y me ha dicho que desde ma fiesta que está intentando quedar conmigo, que perdió mi numero de móvil y claro no tenía a nadie para pedirselo, y de repente me ha dicho, ¿oye, haces algo hoy? Y entonces, al decirle que no… ¡Pues que pasa a por mí a las nueve!

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-Oscar tío, ¿te haces unas cervecitas?
-Hoy no puedo, he quedado a las nueve…
-Venga tío, antes de las nueve estamos aquí.
-Que no, paso.
-Tío, una cervecita y me cuentas con quien has quedado.
-Venga vale, pero antes de las nueve aquí.

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Nueve menos cuarto, se mira por enésima vez al espejo. Al final, entre ella y su amiga han decidido el vestido se flores, hacía tiempo que no se lo ponía, lo tenía olvidado en el fondo del armario, pero ese vestido aún no ha perdido el aroma.
Por primera vez se ve guapa, se mira al espejo y se guiña un ojo.
Nueve menos cinco, cada vez está más nerviosa se peegunta si él también lo estará.

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-Tío, esto está que lo alucinas…
– Ya ves… ¿Qué es?
– No lo se, tú tomátelo y que no parea fiesta.
– Tío, ¿estás borracho?
– Si, y tu también.

Ríen los dos amigos, y siguen consumiendo.

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Nueve y media, “puede que haya tenido algún problema y venga más tarde” piensa nerviosa.

Diez menos cinco, aunque su paciencia va disminuyendo, ella aguanta en el portal, echando la cortina de vez en cuando para poder observar.
Doce y media, acaba su paciencia, se echa a llorar, la espera se ha echo demasiado larga, hasta las flores que llevaba en la tela de su vestido, se habían marchitado con la espera.

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