Dejo de serlo. 

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Le pensaba todas las noches, desde que tenía diez años, imaginaba su boda perfecta, elegía el nombre de sus hijos, intentaba acertar si se parecerían a él, le sonreía siempre que le veía, y sabia que tan solo con cerrar los ojos, lo tenía ahi, a su lado, siempre. Soñaba con grandes momentos, soñaba el primer paseo en barca, el primer viaje inolvidable, la primera taza de té compartida en la mañana, soñaba con ser feliz. 

Pero las cosas cambiaron, y cuando se dio cuenta que él ya no hacía ni caso, dejó de ser su novia imaginaria.

Siempre. 

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Hay una verdad universal que todos debemos afrontar, queramos o no. Al final todo se acaba. Por mucho que deseara que llegara este día, nunca me han gustado los finales. El último día de verano, el último capítulo de un buen libro, separarte de una buena amiga, pero, los finales son inevitables. 

Llega el otoño, cierras el libro, dices adiós. 

Hoy es uno de esos días para nosotros, hoy nos despedimos de todo lo que nos era familiar, todo lo que nos resultaba cómodo, pasamos página, pero solo porque nos vamos y eso duele. 

Hay personas que son una parte tan importante de nosotros, que estarán ahí pase lo que pase. Ellos son nuestra tierra firme, nuestra estrella polar y esa voz de nuestro corazón que siempre nos acompañará, siempre.

El sonido de la ciudad.

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-¿Qué es eso? 

– Es un coral, mira, póntelo así en la oreja, verás como oyes el mar. 

La niña lo coje y después de examinarlo, se lo lleva a la oreja. 

-¡Ala! ¿Y esto pasa aunque lo haga desde casa? 

– Sí, ahora en casa verás.

– ¿Entonces, las sirenas, cuando se ponen en la oreja a una persona ahogada, oyen el sonido del cláxon, la risa de las personas y el ruido que hacen las fábricas?

La primera vez.

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El olor a pólvora inundaba las calles, los ruidos por culpa de los petardos no cesaba y la sonrisa de la gente era inmensa.

Valencia estaba en fallas, Valencia vibraba, se llenaba de luz, de color, de ilusión, y eso, se notaba en el ambiente, en las sonrisas de los valencianos, sobretodo en la de los más pequeños, eran los que más disfrutaban.

-¡Va, corre! Es fácil, solo tienes que apretar el mechero, encender el petardo, y cuando veas que de la mecha del petardo salten chispas, lo sueltas y sales corriendo.

– Claro, para ti es fácil que tienes siete años y eres mayor, pero yo solo tengo estos- dijo mostrando los cuatro primeros dedos de la mano.

Y queriendo no parecer cobarde ante su hermano, llenándose de valentía, encendió el mechero, lo acercó al petardo con miedo y cuando vio las chispas, soltó el petardo y comenzó a correr con todas sus fuerzas.

-¡Muy bien! ¡Lo has logrado! ¡Ya está! Pero, ¿Ahora, porqué lloras?

– Porque hoy me he convertido en un niño grande.

La vida

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Estaba sentado en su sillón, leyendo el periódico, todas las mañanas lo hacía. El niño lo miraba de forma extraña. Se preguntaba por qué hacía lo mismo todas las mañanas. Había observado a su abuelo muchas veces, y siempre hacia lo mismo.

Se levantaba de la cama, iba al cuarto de baño, volvía cambiado de ropa, se sentaba en el sillón de la terraza, leía el periódico y se ponía a observar por el balcón. Eso le llevaba hacerlo toda la mañana.

El nieto había intentado hacerlo muchas veces, pero siempre se aburría de estar siempre mirando por la ventana.

  • Abuelo, ¿Por qué miras tanto por el balcón?
  • Hijo, porque así aprecio las cosas que tiene la vida, mira que flores más bonitas, mira a la gente que feliz, mira el cielo despejado…

Entonces, el niño lo miro y le preguntó:

  • ¿Qué es la vida?

El abuelo lo miró con ternura y le respondió:

  • Es un cuento breve, a menos que tu sufrimiento sea muy intenso.

Fallas. 

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Las fallas. 

Será porque soy valenciana, será porque nací un 15 de marzo, será por el ambiente que hay, será por su belleza, será porque es una fiesta única. 

No sé porqué será pero las Fallas ha valencia traen consigo algo mágico, valencia se llena de color, de ruido y de olor a pólvora. 

Los valencianos pasamos el año esperando fallas, esperando la cremà, la cridà, la mascletà i els castells.

Porque vuelven los ruidos, los colores, las paellas en domingo, la cabalgata del ninot, las ilusiones, las sonrisas, y también las lágrimas. 

Porque las fallas son más que una fiesta, es un sentimiento, es el ir a la plaza del ayuntamiento a ver la mascletà, es acabar cansanda y con dolor de pies, por ir en valencia de falla en falla, es aguantar los ruidos que retumban en tu oreja, es noches en vela cuidando de tu falla, es ver la cremà de la falla, y querer que lleguen ya las del año siguiente. 

Y estas fallas 2015 prometen, estas fallas 2015 crean ilusiones, para algunos su primer petardo, la primera vez que se visten de falleros, para mí, una vez más sentir como mi corazón se hace mas grande, una vez más sentirme orgullosa de ser valenciana, una vez más vivir las fallas haciendolas mías.

Porque valenciano, se nace.

La música

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Es la sensación. La música es la sensación de vivir la vida a tu manera, con un poco de locura, es la sensación de llorar de alegría, es la sensación de cerrar los ojos i respirar hondo, es la sensación de observar, es la sensación de tener los pelos de punta.

La música es la sensación de caminar por primera vez, de decir la primera palabra, es la sensación de sonreír, de cuando lloras de la risa, la música es la sensación de mojarte mientras llueves, es la sensación de poder con todo, de sentirte más fuerte,.

La música es la sensación de saltar en los charcos de agua, la sensación de mirar hacia atrás i ver que nada ha cambiado, es la sensación de sentir como recorre por cada vena de tu cuerpo, como te eriza la piel, la música es la sensación de soñar, de reír y de llorar.